Crónica de Viaje – Roberto Ramirez

CRÓNICA DEL REENCUENTRO

Por Roberto Ramirez

Martes 06 de Octubre del 2020

Lugar: El acostumbrado de todas las salidas programadas por Viajar y Vivir.
La expectativa es grande, después de meses incontables, ansiosos, por fin podemos reunirnos en una salida anhelada por todos, quiero hacer un
recuento de quienes nos acompañaremos en esta nueva aventura, a un sitio
que sin saberlo resultó idílico.
Una pequeña biografía de los asistentes, para ello preparé una pequeña
encuesta con las siguientes preguntas:
1.- Nombre
2.- Actividad o profesión que desarrolló con anterioridad.
3.- Cuándo fue su primera vez…que viajó con Viajar y Vivir ¡!
Esto como un reconocimiento a la gran calidad humana, a la solidaridad y la
alegría demostrada por las chicas que para este narrador de historias le dejan una huella imborrable.
Luz Stella la pequeña Lulú docente aún vigente en su actividad, fumadora empedernida y compañera de vicio, con 6 años de viajar.
Rosa Amelia, la niña Rosita enemiga de las fotos, odontóloga, también con 6 años Nubia Leonor, “ojos bonitos” como le he bautizado, también odontóloga, quien junto con Rosita me han dejado con la boca abierta, 4 años.
Francy, la pequeña gran animadora de toda actividad, de sonrisa amplia y risa sonora, Administradora de empresas, 18 años ¡
Yolanda, una alegre y ponderada pecosa con una mirada pícara, docente, 10
años.

«Historias plenas de coraje, ganas de vivir, de luchas y sinsabores que hoy las recuerdan no con cierto dejo de nostalgia y de satisfacción, una loa para todas ellas.»

Himilce, el tornado del grupo despliega una energía que no le cabe en el
cuerpo, buceadora, parece una pequeña sirena, Contadora, 30 años, una de
las más avezadas y veteranas viajeras.
Aura Rosa, considerada una las “duras” en las caminatas, docente, 20 años.
Matilde, la más dulce de todas, despliega una ternura que contagia, docente, 20 años, con una resistencia a toda prueba.
Amparito, Administradora, tecnóloga en sistemas, otrora esposa de un
médico, la más novicia en estas lides aventureras, la de voz cantante, 2 años.
Cecilia, Delineante de arquitectura, una de las más menudas del grupo, de
gran resistencia y poca velocidad, siempre llega portando el farolito, en
cuanto al tiempo, la referencia es: Conocí a Leónidas cuando tenía el cabello
negro!!!, vaya descripción de tiempo!
Mi pareja y causante de que este cronista esté acá.
Complementa el grupo Mauricio nuestro conductor estrella, caminante,
dicharachero y gran animador de las jornadas, es el encargado de que estas
aventuras sean posibles.
Y, por supuesto nuestro guía, compañero, cómplice y director Leónidas, a
quien Dios le ha dotado de un gran conocimiento y sapiencia para llevarnos a buen recaudo, fan de los pájaros nos ilustra a cada instante, como cualidad tiene la paciencia de Job para soportar todos requerimientos, preguntas, inquietudes y demás que las chicas formulan a cada instante.
Cabe anotar que la última pregunta que formulé, causó una gran inquietud, y risas pícaras por supuesto, arrancó más de un sonrojo en sus mejillas.
En Guaduas población con una gran historia cuna de La Pola-Policarpa Salavarrieta quien en la época de la independencia ayudó a la causa
libertadora, fusilada de manera inmisericorde en Bogotá por los realistas, allí justamente desayunamos, guardando “ el distanciamientos social”  término nuevo que nos ha dejado esta “ cuarentena”, y debidamente “sanitizados” de zapatos y manos yantamos y retomamos fuerzas puesto que la madrugada fue insomne.

La ruta del sol tramo 1 nos conduce raudos a Puerto Salgar con su Base Aérea Germán Olano conocida como Palanquero y el arribo a La Dorada con su alta temperatura nos dá la bienvenida, de allí tomamos rumbo a Norcasia-Caldas a donde arribamos para aprovisionarnos de frutas y agua, un pueblo enclavado en las montañas feraces caldenses, con sus letreros propios de la región.
Y el último tramo hacia el corregimiento de San Diego y su laguna o mejor
“maar” es decir un cráter que hizo erupción desde hace 16 o 16.000 millones de años, por supuesto la serpenteante y lodosa carretera nos presenta la oportunidad de rellenar con piedras que un camión de la región llevaba, labor que Himilce con Leónidas y este narrador proceden a hacer.
Por fortuna hay documento gráfico que lo comprueba ¡ La vista de la laguna para no complicarnos con la palabra maar, se nos presenta con todo su esplendor y majestuosidad, vaya ¡! Las palabras no logran describir la belleza, el verdor, la exuberancia del entorno que nos reciben.
La logística de los morrales las efectúan Mauricio y los motorizados  encabezados por Alberto, luego describiré a quien fue nuestro anfitrión.
Nos esperan 2.5 km de sendero-camino de herradura, salen a relucir
morrales de caminante, protector solar, antimoscos, sombreros, cachuchas,
gafas para el sol, bastones y todo el bagaje de los, perdón las caminantes, de los, las cuales, formo parte, por fortuna ¡!
Y, a caminar se dijo ¡! La flora se presenta con todo, las quebradas que
atraviesan nos retan a cruzarlas, hasta que oh! Sorpresa me encuentro con
una herradura en la misma dirección ¡!! Eso es mucha suerte!!
Finalmente después de salvar una pendiente de casi 45 grados, descendimos al embarcadero que por supuesto carece de muelle y frente a un hostal el refugio de Pantágoras y parte el primer grupo.
Luego lo hacemos nosotros junto con las maletas y morrales traídos en las
motos, y ahí es donde la emoción cobra vida y la admiración por el entorno.
Un cerro tutelar que en esencia es un cono volcánico nos mira impasible.
La cabaña de Alberto, la misma situada a la orilla del lago nos dá la
bienvenida junto con sus habitantes: José Alberto dueño y señor del feudo,
ese que tiene 20×20 mts, donde construyó con sus propias manos, utilizando.

materiales de la región, con un estilo propio de arquitectura híbrida, no
definida aún, la bautizó “Hostal la cabaña de Alberto”, le acompañan en esa
quijotesca aventura su esposa María Helena que funge como cheff, le
colaboran dos ágiles y competentes colaboradoras Argenis y Marina quien
muy bien maquilladas y con una sonrisa nos reciben, complementan la
logística Gali el lanchero y don Juvenal también lanchero.
Por supuesto nuestro guía procede a asignar las habitaciones, debo
agradecer la deferencia al permitirnos estar juntos con mi pareja Cecilia, y
luego las chicas toman posesión de los dormitorios.
Almuerzo reparador y por cierto muy sano nos reponen las fuerzas.
Y… a lo que vinimos, llenamos las cantimploras y “timbos” de mano con
líquido, algún refrigerio y emprendemos la marcha, por supuesto Cecilia y
Amparito protestan porque nos les permitieron traer sus botas todo terreno
y semi sumergibles en el lodo, sin embargo continuamos por un sendero
pletórico de verdor, guaduales y con la laguna como fondo.
Arribamos sin dificultad a la desembocadura de la laguna y tomamos el
refrigerio pues ya el cansancio hacía mella; Mauricio procede a descalzarse y sumerge los pies en el arroyo.
Las fans de Leo le siguen más allá del puente y unos pocos nos quedamos
como a tomar un respiro, estando en ello de improviso aparece un ejemplar
bóvido, en apariencia un toro, pero, lo miramos detenidamente y oh
sorpresa!! Es un búfalo ¡!! Vaya ¡! Y como animal que se respete estaba así
como medio emberriondado, nos ha pegado un susto ni el verraco, Amparito haciendo gala de un valor espartano levanta su bastón y a gritos pasa por el sendero, el búfalo apenas le mira pasar, desconcertado ¿?, asombrado???
Vaya uno a saber cómo razona un búfalo ¡!
Por supuesto que mi preocupación era la de evitar una posible embestida e
hice que las chicas tomaran un sendero con protección de guaduas y
avanzamos… Lulú me dice: Esto debe quedar en la crónica ¡! Y le replico: Si
vivimos para contarlo ¡!!
Mauricio en un alarde de valor, se nos adelanta y llega primero al broche ¡!
Por supuesto que esto forma parte del imaginario de esta narrador, al
preguntarle a Amparito qué la motivó a arriesgarse de esa manera, ella con una candidez y sonrisa pícara nos dice: Si me enfrenté a mi marido, cómo no me iba a enfrentar a un búfalo ¡!-Esto también es de mi imaginario para
matizar la crónica.
El búfalo, y los testículos del búfalo fueron la narración del día en la cena y
todo por cuenta de Amparito que no salía de su asombro ¡!!
El grupo de avanzada liderado por Leo nos alcanzó ya entrada la noche y
junto con los que tenían linterna arribamos enlodados, un poco asustados, el búfalo había quedado atrás por fortuna ¡ y a narrar lo acaecido!.
Quiero hacer un aparte para destacar a un personaje que me impresionó
grandemente: José Alberto Gómez Valencia, nativo de Samaná Caldas,
hombre enjuto de fácil sonrisa, emprendedor y visionario construyó con sus
propias manos la cabaña que hoy nos acoge, junto con su esposa son nuestro anfitriones, muy colaborador, atento a los requerimientos de sus huéspedes, coordina con Leo todas las actividades y como lo pudimos constatar en los días siguientes un coordinador logístico muy competente.
Se involucra en esa quijotesca aventura y a fé mía que lo ha logrado, pienso
que dentro de muy poco tiempo será uno de los promotores turísticos más
importantes de esa bonita región.
Pero continuemos, luego de un delicioso desayuno Leo dá la orden de
calentamiento mar! O es ar? En fin…
La meta era ir a bañarnos y a disfrutar de unos pozos en una quebrada cuyo
nombre no quiero acordarme, puesto que la caminata fue la más exigente de todas, pero eso sí la vista es simplemente espectacular ¡!
Subíamos y subíamos y vuelta subir, nos encontramos con un pavimento
moribundo que nosotros hollamos con nuestras pisadas, quizá por primera y última vez, era tan empinada la subida y el descenso, que tocó hacerlo en
zigzag; fue tal el esfuerzo que en el descenso hacia la quebrada Leo con esa
sapiencia suma que lo caracteriza, emite la frase acá se vino a Viajar y a Vivir, no a Viajar y Sufrir y pregunta quienes desean bajar con Alberto y por
supuesto las “duras” son las únicas, los demás nos quedamos en una casa a la vera del camino a tomar café ,que nos ofrece la señora María, y a admirar la huerta y a sus habitantes, cuya historia nos las relata por supuesto nuestra reportera estrella: Amparito ¡!

Allí además de tomar el consabido tinto, hacer una pausa necesaria, compran cacao en pepa, es una delicia para preparar, lo hubiese comprado pero no tengo las herramientas para molerlo, las chicas por supuesto que sí, además le dan un uso muy especial, “chocolaterapia”, cuyos fines son cosméticos y sensuales ¡!! Vea pues ¡!!
Como el almuerzo nos había sido entregado en la mañana por nuestras
diligentes cocineras en hojas de “bijao”, metros adelante del embarcadero
nos sentamos a degustar el alimento los tres: Amparito, Cecilia y yo.
Hay algo que me impresionó grandemente y que quedará en mi memoria,
pero que no mencionaré, son las historias de vida de Amparito, Nubia
Leonor, Himilce, la pequeña Lulú, y de manera tangencial las de Francy por
mencionar algunas.
Historias plenas de coraje, ganas de vivir, de luchas y sinsabores que hoy las recuerdan no con cierto dejo de nostalgia y de satisfacción, una loa para
todas ellas.
Luego de esta pequeña reflexión sobre la naturaleza humana de mis
corajudas y valientes compañeras, nos regresamos en lancha a la cabaña,
luego de que nuestra reportera y relacionista Amparito fuese a buscar al
lanchero, ella siempre tan lanzada, se imaginan unos años atrás ¿?
Con el estómago pleno y con ganas de ir a los termales, simplemente nos
dirigimos allí a disfrutar de sus tibias aguas, allí las burbujitas hicieron de
nosotros una delicia y placentero descanso, por fin solos ¡!!
El grupo de avanzada se sentó a almorzar en predios de don Juvenal quien
tiene como mascota un chigüiro o capibara, consentido y que se refugió en
los maternales brazos de “ojos bonitos “ y que se desquitó con Mauricio
dando golpes bajo el agua en los brazos y piernas de él .
Por fortuna hay testimonio gráfico de lo acaecido.
Pero, la nota destacada la protagonizaron todas las integrantes del grupo y
junto con los otros hombres Alberto, Mauricio, Leonidas, al enterarse del
malestar estomacal que aquejó a Cecilia. Todos sin excepción se preocuparon por traer limones, guayabas, hasta una flor y las atenciones de las señoras de la cocina hicieron que no solo arrancaran una sonrisa del rostro de Ceci, sino que contribuyeran a su recuperación. Hecho que por supuesto me causó preocupación y que por fortuna lo logró y así prepararse para el cierre de jornada, que nos escondía más de una sorpresa.

No podía faltar el paseo en lancha alrededor de la laguna pero a remo, por
supuesto que el Comodoro Leo al mando y su contramaestre Mauricio
hicieron las delicias del tour a las chicas que le siguieron, luego de arribar a
los termales y disfrutar de las delicias del mismo, retornaron a la cabaña, las maniobras de atraque fueron espectaculares puesto que al mando venía el contramaestre Mauricio que luego de ene número de círculos y más círculos por fin! Arribó.
Claro, la maniobra era saboteada desde popa por el Comodoro quien no
paraba de reír y de gozar con el nerviosismo de su contramaestre ¡!
La orden desde el día anterior: Pueden dormir hasta la hora que
deseen…pero la salida es las 7:30 am, ya desayunados ¡!!
Total, no había réplica alguna todos listos con morrales personales y de
equipaje fueron colocados en la lancha de don Juvenal y como somos los
menos resistentes y veloces partimos primero, Alberto y Mauricio como
siempre muy diligentes se encargaron de los mismos y de los aguacates ¡!
No bien estábamos superando la primera quebrada cuando las duras hicieron su aparición, nos superaron y se perdieron en la primera curva…!
Al arribar donde se encontraba nuestro transporte supimos la razón y motivo de su rapidez.
Sendas latas de cerveza póker lucían en las manos de ellas, ahora si entiendo el motivo de la prisa, era: SED !
Nos dirigimos hacia el embalse Amaní primero en la van de Mauricio y
posterior en los famosos tuk-tuk, moto carros que se han hecho populares en diferentes regiones de Colombia, nuestros taxis.
Subirnos en un catamarán cuyo capitán Daniel nos dá la bienvenida y nos
traslada por uno de los más bellos embalses que en mi vida haya conocido,
su majestuosidad, su exuberante vegetación, su montañas que la circundan, el verde esmeralda de sus aguas, la levedad de su oleaje, nos maravillan y a este narrador le arrancan unas cuantas lágrimas de alegría y agradecimiento tanto a Dios como a Cecilia, y por ende a quienes hicieron posible que en ese preciso instante estuviere allí.
El tan mentado baño en la cascada cuyo nombre se me pierde en mis
emociones y remembranzas se hace bajo un sol canicular y con el sonido
propio de ella que ruge y descarga todo su potencial acuoso sobre las
humanidades de quienes valientemente se colocan bajo su peso.
Luego para rematar este cierre de jornada en el mirador nos esperaban unos bronceados peces con todo lo que un estómago ansioso espera.
Solo debo lamentar que el tinto quedó en stand by, será en otra ocasión.
Amparito promocionaba chorizos ahumados, carne oriada u oreada y otras
delicias, para “llevar”, lo cual causó gran inquietud a Leo, por aquello del “olor”.
En el lugar un original lavamanos al aire libre nos invitó a enjuagarnos las
mismas y a abordar la van que nos regresó a la capital luego de una parada
técnica en Guaduas de nuevo y por supuesto del tinto infaltable.
Agradecer a cada uno de los integrantes mencionados, compañeros de
aventura a la organización Viajar y Vivir a todo su staff y a Leo por hacer
posible y realizar los sueños.
Hasta una próxima ¡!!!
Ramto.

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