Cronica de Viaje – Amparo Garces

¿PORQUÉ IR A CHIVOR?

Por Amparo Garces 

No existe una mejor imagen para describir las majestuosas montañas del sur-este de Boyacá, que este señor formado de manera natural en la roca, custodiando el valle donde Inicia el Embalse de la Esmeralda o Embalse de Chivor.

Cuando en Viajar y Vivir programaron la salida de tres días para la región de Chivor los días  14, 15 y 16 de noviembre de 2020 y dado que no había tenido la oportunidad de conocer  el Valle de Tenza aproveché y me inscribí, pensando que si en Bogotá estaba diluviando en todo el país estaría igual, pero por lo menos  respiraría aire puro y conocería nuevos lugares, la gran sorpresa es que mientras Bogotá se inundaba a tan solo 3 horas el clima era excelente. 

Nuestro viaje estaba programado para salir a las 6 am, cual sería la sorpresa que para ir a un lugar tan cercano saldríamos  las 5 am, pero eso gracias a que nuestro guía  Leonidas Arévalo, se enteró que por primera vez en la historia de la vuelta a Colombia en bicicleta la segunda etapa llegaría hasta Macanal, ruta que teníamos que utilizar.

Por lo tanto muy a las 5 am, partimos a nuestro destino con la premisa de llegar a la represa del Sisga antes  de las 7am momento en que cerrarían la vía para tenerla disponible para los ciclistas; contando con el buen viento de los viajeros de Viajar y  Vivir logramos pasar antes de que  los policías  ubicaran los últimos conos que cerraban la vía, lo mejor fue que a partir de ese momento la carretera con excelentes condiciones, la estaban barriendo y colocando banderas para recibirnos. 

Después de ganar nuestra primera etapa,  llegamos en Juntas donde disfrutamos de un excelente desayuno y ésta fotografía que les adjunto me encontró, donde están  la Virgen del Carmen, la bandera nacional, el ciclista y la policía que ese día no podía faltar, más colombiana no podía ser.

Después de ganar nuestra primera etapa,  llegamos en Juntas donde disfrutamos de un excelente desayuno y ésta fotografía que les adjunto me encontró, donde están  la Virgen del Carmen, la bandera nacional, el ciclista y la policía que ese día no podía faltar, más colombiana no podía ser. 

Ahora si, con calma y sin tener que ganar ningún premio de montaña pudimos iniciar nuestro programa, visitando en primer lugar el Sendero Ecológico “la Esmeralda”, el cual es una pequeña parte del Camino Nacional del Meta  existente desde 1887 de 3,6 km, esta parte fue convertida en Reserva Natural y cada una de sus paradas es un verdadero paraíso, muy bien demarcado:

  1. Inicio
  2. Clavellinos
  3. Embalse la Esmeralda
  4. Árbol sobre Árbol
  5. Chorroseco
  6. Alto del Cacho
  7. El Mirador del Terraplén
  8. El Mohán
  9. La Llovizna
  10. La Cueva del Mohán
  11. El Bautizo

El tiempo que se tienen estipulado para realizar el recorrido es de 2 horas afortunadamente y debido a la carrera, no solo la carretera nos tocó completamente sola, el sendero era para nosotros y pudimos disfrutarlo con mucha calma. No conozco otro sendero ecológico en Colombia tan bien conservado. Les adjunto algunos lugares:

Cuando se llega a los Clavellinos (2), nos encontramos  un tapete de pétalos de flores de árboles de siete cueros todos fucsias según Leo era que ya habían sido fertizados.

Al llegar a la cuarta parada, Árbol sobre Árbol, su nombre no podía ser más explicito.

En el mirador podíamos disfrutar  la imponencia de las montañas, el embalse y una bellísima cascada al fondo

En este esplendoroso día de pronto nos comenzó a llover, pero no era ninguna nube, estábamos pasando por debajo de una cornisa natural cubierta de musgos que dejaban caer sus gotas de agua al camino en forma de llovizna.

Todo el camino que es plano sin mayor dificultad para su recorrido, fuera de tratar captar la biodiversidad y belleza  que está frente a nosotros,  ya justifican el viaje a Chivor y sería algo muy difícil de superar.

Como al que madruga Dios le ayuda pudimos ir a la cascada La 70 o del Terraplén, encajonada entre las montañas del Valle de Tenza  utilizando uno  de los famosos 17 túneles construidos en los años 60 para no dejar incomunicada la zona al construir la represa. No son túneles modernos, más bien producen claustrofobia todo por su oscuridad y extraño revestimiento que según nos contó nuestro guía, fue realizado por los ingenieros italianos para evitar que las personas de la zona continuaran escavándolos para extraer esmeraldas, ya que esta es una zona esmeraldífera

Al llegar a esta imponente cascada quien dijo miedo, mis valientes compañeras rápidamente estaban vestidas de sirenas y listas a luchar con las aguas que a pesar del calor del medio ambiente, llegaban frías  y completamente puras de lugares lejanos, cayendo con gran fuerza.

Luego de esta demostración de valentía continuamos nuestro viaje  con destino al municipio de  Santa María, recorriendo los 22 km del embalse la Esmeralda, siempre pasando antes por otros lugares paradisiacos, de aguas puras y montañas color esmeralda.

Por fin llegamos al municipio de Santa María, al Hotel Campestre La Esmeralda con cómodas cabañas bajo las imponentes montañas que siempre están en esta zona.

Luego de instalarnos, cenar y conocer el pueblo nos fuimos a descansar para iniciar nuestras rutas del día siguiente.

El segundo día lo podemos llamar el día del agua, no en vano estamos en una zona donde lo que sobra es este elemento, en la programación estaba indicado visita  la Quebrada la Cristalina y eso hicimos unas muy valiente a pie y otras  muy cómodas en moto taxi, para no retardar al grupo, por lo tanto llegamos muy temprano al lugar.

 

Y como premio recibimos un ruta adicional para  conocer el pozo de la calavera, de aguas cristalinas, donde se podía nadar, la roca del fondo tiene la forma de una calavera de  chigüiro, lo que le da su nombre, para llegar el camino es el cauce del rio Bata que pasa por el pueblo,  gracia a la pericia, agilidad y experiencia de Leonidas logramos conocer este nuevo lugar, rodeado de una vegetación preciosa de bosque húmedo tropical.

Después de un delicioso almuerzo nuevamente modificamos el cronograma y en las horas de la tarde conocimos en la camioneta conducida por don Uldarico,  dos  bellos miradores del pueblo uno por la vía a Mámbita donde esta la casa de máquinas de la represa y a la cual nos quería llevar Leo, lamentablemente  está en pésimas condiciones la carretera y no pudimos llegar; por lo tanto nos llevo hasta otro  mirador  por la vía a San Luis de Gaceno, donde pudimos disfrutar la vista de los farallones que anteceden a los llanos orientales, desde un excelente parador llanero.

Y  llegamos a nuestro tercer día, todo dedicado a la represa de la Esmeralda y a regresar a Bogotá.

Primero recorrimos una zona de la represa e n las embarcaciones que prestan el servicio de taxi a los habitantes del sector y que nos dejaron al otro lado del embalse para realizar una bella caminata de senderismo, en medio de la vegetación de la zona, que se vio modificada creando un microclima por la gran masa de agua.

 

Luego de caminar regresamos a nuestro lugar de partida para tomar un ferry que nos llevó a otra parte de la represa, donde Leonidas tenía programada otra caminata en ascenso desde la represa hasta la carretera de  Macanal, donde nos esperaba don Uldarico, para llevarnos al pueblo.

En el almuerzo recibimos otra sorpresa teníamos que conocer muy bien la zona y por lo tanto iríamos hasta al municipio de Almeida, el cual nunca espere conocer, pasando nuevamente por bellos lugares y por los farallones de San Cayetano.

Y así luego de sorpresa en sorpresa, estirando el tiempo para vivir más,   abandonamos las agrestes montañas de esmeraldas y  regresamos a la ciudad de Bogotá que nos estaba esperando con lluvia.

Desde mis recuerdos de Chivor, les agradezco  a  mis maravillosas compañeras  de viaje  y al equipo de Viajar y Vivir.

Espero que muchos otros puedan realizar este maravilloso viaje y contarnos ¿Porqué más ir a Chivor?

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