Cronica – Hato La Aurora

LA VENTANA - Hato La Aurora

Por Roberto Ramirez

LA VENTANA.-
«Abrir esa otra ventana, es asomarse a otro mundo, quizá irreal, quizá normal, pero en realidad es una quimera, que se hace realidad, o que otros hacen realidad…» Con estas palabras tan significativas emitidas por Cecilia comenzaremos esta crónica.

Mapa Hato La Aurora

Se inicia una mañana fría con amagos de lluvia de un 17 de marzo y con la complicidad de Mauricio Cárdenas nuestro anfitrión en «La
Nube», como llama coloquialmente a su van de turismo en la cual nos transportaremos a un destino anhelado, lejano y propicio para todo tipo de conjeturas: Hato La Aurora, reserva privada en el Casanare.

Debe su nombre a la primera cocinera que fue a preparar alimentos a la propiedad de Chepe Delgado otrora amo y señor de las sabanas casanareñas. Armando Barragán, – llanero de pura cepa y soñador-, quien junto con el piloto Mauricio Quijano hicieron un sobrevuelo a lo que hoy día es la Reserva, decidió adquirirla en diciembre de 1974..

En La Reserva, sus descendientes tienen
roles muy definidos : Nelson compositor como su padre, cantante de tonadas,
intérprete del cuatro y el arpa, pintor emérito, está dedicado a el «Ecolodge», -término poco llanero, pero en fin así le dicen a Juan Solito Hotel; Jorge dedicado al estudio de la fauna silvestre y a los gatos como le dicen al Jaguar, Puma,  Jaguarundi, Onza, Tigre mariposa, y otros que mi memoria RAM no logra copiar;
Julio que se dedica a la logística de los alimentos y en el trabajo llanero otro de
sus hijos cuyo nombre no alcancé a captar, todos bajo la batuta de don Armando Barragán, compositor de canciones como «Celos» ; » Sabana» y otros temas compilados en un CD .

La vocación de turismo de don Armando ha sido desde siempre, y por fortuna la disfrutamos.

Yopal

Con este breve recuento de la historia del lugar a visitar nos aprestamos bajo la guianza de José Luis Arévalo, quien con su sonrisa (bueno se adivina bajo el tapabocas), nos dá la bienvenida a los siguientes compañeros, a quienes
enumero para dar el crédito necesario,
a saber:

Amparito Garcés y su hijo Jorge, el «gran Jorge» arquitecto de profesión y
que nos acompaña por primera vez y quien logró unas extraordinarias fotos
que harán parte de esta crónica; nuestra scout Yolanda; Gloria Salgado
Ingeniera de Sistemas y con 20 años de acompañar a Viajar y Vivir; Claudina nuestra pequeña gran caminante; Ana Sofía docente por excelencia durante su vida dictó matemáticas, y dos años de viajar; Nohora médica pediatra con tres años de viajar ;Esperanza Corredor Ingeniera eléctrica y dos años; Fernando Aristizábal, Ingeniero Industrial y el novato del grupo pues es su primera vez; Marianita Villegas Abogada y natural de Concordia Antioquia y también su primera vez; lo complementa la niña Cecilia y éste contador de historias y relator. 

Partimos a las 7:00am y en el transcurso del viaje por la autopista van abordando los diferentes integrantes hasta detenernos para el primer desayuno en Ventaquemada, arribando a Sogamoso a las 10:30am. 

Luego a El Yopal populosa ciudad de gran empuje y progreso debido a las
regalías del petróleo; su nombre se debe a la cantidad de árboles que tiene
sembrados “el yopo”. Nos dirigimos al mirador donde la imagen de la Virgen de los Dolores de Manare hace las veces de vigilante protectora de la ciudad. La
panorámica es sencillamente espectacular.

Luego nos dirigimos al parque de La Iguana, sitio recuperado por parte de la
administración de la Alcaldía local, a orillas del rio Cravo Sur; don Ismael Vargas
guardabosques nos enseña el lugar, muy fresco para la hora que lo recorrimos
debido a los numerosos árboles, por supuesto la cantidad de fotos y videos no se hace esperar. Y al hotel Maneba a descansar. 

Y al otro día rumbo a La Paz de Ariporo, mi tierra de crianza y parte de mi
juventud. María Teresa de la etnia Manare nos ofrece unas pulseras autóctonas las cuales lucimos en nuestras muñecas.

Después de degustar en “Sabrosuras” un exquisito tinto con clavos y canela,
¡abordamos – por fin -! las camionetas “4×4” que nos llevarán a nuestro destino. Nuestros anfitriones en esta oportunidad son Miguel Cañizales, Henry Boer pazariporeño natal y en cuya camioneta viajamos; Don Cipriano y John Flórez complementan la caravana, todos muy acuciosos nos envuelven en bolsa plásticas los morrales, maletas y vituallas a fin de protegerlos del polvo del
camino.

El motivo del cambio del medio de transporte se debe a que el camino es un
carreteable y no se recomienda otro tipo de vehículo por la distancia y las
condiciones mismas para transitar. 

Después de tres laaargas horas y de varias detenciones para fotografiar la fauna
finalmente arribamos al Hotel Juan Solito. Nos dá la bienvenida Carlos Pinto junto
con Mayerli; sigue la consabida asignación de habitaciones y nos dirigimos a
degustar el almuerzo preparado por los chefs Alexander y Melquisedec; nos sirve a la mesa Edilsa una espigada trigueña y de andar levitoso. 

LN 6° 0′ 53″ LO 71° 17’ 55″
Son las coordenadas de nuestra ubicación llano adentro, ya estamos inmersos en la Reserva Hato La Aurora.
Por supuesto que no debe faltar la caminata respectiva y nuestros guías son
Oscar Arrepiche “criollo” de pura cepa, y Geovanny un enjuto vallenato oriundo de Pailitas Cesar y trasplantado en el llano desde hace 8 años; nos demuestran su arrojo y conocimiento de la fauna, y buscan en vano la anaconda en un pequeño estero. 

Al regreso nos sorprenden con una bienvenida bien particular: Mayerly nos ofrece una refrescante limonada, bueno en el llano se denomina «preparada».
Luego de la cena nos dedicamos a descansar tras el agotador viaje, bien lejos de la mal llamada » civilización». 

Viernes 19 de marzo 2021.
Sí denominamos «safari » a la actividad que nos espera, nos quedamos cortos en cuanto a expectativas, las cuales se ven superadas. Los guías que nos acompañarán son: Carlos al comando de la Toyota Hillux 4×4 con carrocería de estacas y bancos para sentarse; el jeep Willys que comanda Geovanny , y Oscar. Nos indican que el almuerzo será a orillas de un río: el Chire, pero antes de llegar a ese punto, permítame relatar la salida. 

Abordamos la lancha que nos lleva a la otra orilla del río Ariporo una vez
desembarcamos, la niña Cecilia con gran astucia se hace a un sitio privilegiado en el jeep, por supuesto que le seguimos y junto con Amparito y Jorge nos
acomodamos en lo que sería lo mejor de la estadía. 

La fauna convive libre con: vacas, toros, búfalos, caballos, venados, chigüiros en
cantidad, corocoras, garzón soldado, patos, babillas, alcaravanes, arucos, pero lo
que más me impresionó fueron unos mini búhos que anidan en los médanos-así se denominan a las colinas en el llano- sus nidos son subterráneos, por su tamaño y con esos ¡ojazos!, son muy hermosos.

Debidamente » armados» de sendas cámaras fotográficas y celulares, maravillados y extasiados a lado y lado fotos, fotos y más fotos, tratando de captar no solo en imágenes sino en la retina, tanta pero tanta belleza ! 

 ¡Alimentar a las babillas fue un espectáculo! no teníamos ni idea! 

Luego de deambular por esos bancos de sabana, caños, y río nos acercamos a las orillas del río Chire a yantar lo que sería un pantagruélico almuerzo: Hayaca, huevo duro, rellena o morcilla propia del llano, envuelto y aguacate, jugo de guayaba. Todo con un rio de fondo y los sonidos propios de la sabana. Como particularidad vimos un árbol en cuya corteza afila las garras el jaguar y donde hasta hace poco había una cámara trampa.

 En la reserva a través de dichas cámaras se ha podido hacer una clasificación e inventario de los felinos, sus hábitos, sus crías, y su tránsito hacia Suramérica. Forma parte de una organización internacional dedicada a la conservación de la vida silvestre. 

Al retorno una acción osada por parte de Geovanny, quien por fin ubicó la anaconda escondida bajo el lodo, la sacó y nos la enseñó; por supuesto que los escalofríos de la mayoría no se hicieron esperar ; y lo infaltable en el llano: el » atardecer» al pie de una laguna «asistida» y un par de árboles que sirven de garcero o refugio nocturno de las garzas blancas y las corocoras o ibis colorada, dando un colorido y contraste singular al habitáculo-también- de las iguanas, y ver el vuelo rasante de las golondrinas sobre la superficie del agua en busca de insectos. 

El retorno, ya caída la noche y con Geovanny que a mi parecer es el más osado, más llanero y con un excelente don de la orientación nos conduce de nuevo a donde nos espera la lancha, para retornar al hotel y a la cena que se ve matizada por un inesperado concierto típico llanero con la voz recia de Aniceto Garrido criollo natural del Totumo, quien nos muestra lo que es un llanero, llanero en su canto, en su baile y que hace pareja con Nohora nuestra médica, bailarina asombrosa. 

Sábado 20 de marzo 2021.

 Una cacofonía de trinos de todas las aves, el sonido gutural y profundo de los orucos cuya pulsación parece se hiciera mediante un temporizador, de los monos aulladores como fondo de la barahúnda reclamando su territorio, hacen del amanecer algo digno de recordar, que se queda para siempre como los recuerdos gratos y que luego acá en la ciudad, en nuestro hogar, añoramos, y con nostalgia evocamos. 

El desayuno como todas las comidas «abundantes» menciono algunos platos: huevos revueltos, calentado, chocolate, pan, caldo, y moneditas de patacón, nos preparan para dos actividades; una: canotaje por el río Ariporo y otra: cabalgata. Por sustracción de materia menciono a mis compañeros de cabalgata: Jorge, Fernando, Amparo, y como guía Oscar. Mi cabalgadura se llama » Tucusito» de color blanco pecoso, hace de las suyas durante el trayecto, ¡come y come y come…!

Después de casi 60 años de no cabalgar y con la ayuda de Geovanny y Oscar
logré subirme e iniciar un recorrido bello y a fe mía que logré que mi caballo obedeciera. 

Ya con el maltrato propio de nalgas, muslos y aledaños, arribamos a la casa
hacienda-hotel, y luego de pedir las fotos para » chicanear» y con la ayuda de
Oscar logré apearme, con el agradecimiento por supuesto a Tucusito.
Fin de los nervios y comienzo del caminado raro, jajajajajaja.

Hay un evento que no quiero dejar pasar por alto y es una charla informal con
Nelson Barragán a quien al principio le dedicaba unas pocas líneas; se dirige
hacia nosotros con la sencillez de un llanero; descalzo celebra su cumpleaños,
interpreta en el arpa «Concierto en la llanura» que es una tonada; igual el pasaje y el joropo Juan Solito, también el cuatro otro de los instrumentos típicos llaneros, que junto con los «capachos» o maracas y la bandola son lo representativo. 

Del trabajo llanero o “vaquería” en mayo y noviembre; del término “cachapiar” que es el cambio de marca del ganado. 

Nos hace un recuento de sus comienzos, de cómo nació esa vocación de servicio por el turismo, por la reserva, por la llanura, su fauna, su entorno el cual plasma no solo en su composiciones y poemas, sino también en sus pinturas, y los motivos que reflejan en su libro cuya edición impresa está agotada, pero que la ubicamos en internet. ¡Gracias Nelson, qué hermoso cierre de jornada!

Luego del almuerzo por demás abundante, y de ducharnos los dientes u
molamenta que llaman, volvemos a empacar bártulos en bolsas plásticas y con un » hasta pronto» nos despedimos de todo el equipo de guías, cocineros, camarera, caballos, fauna y entorno y a las 4×4 para retornar finalmente a La Paz de Ariporo donde «La Nube» y la sonrisa de Mauricio nos aguardan.
A continuación, la parada obligada en Pore, sus ruinas, su historia y la influencia
en el acontecer histórico nos esperan. Degustar un delicioso café en La Colonia l
cafetería emblemática y el paseo obligado para la toma de fotos y deleitarnos con la vista de sus empedradas y arborizadas calles, nos dejan una remembranza de la campaña libertadora. 

Cabe anotar que es donde hacen unas excelentes hamacas y de nuevo a “La
Nube”. Lo que sigue es Yopal y la pernoctada respectiva en el hotel Maneba a descansar y a añorar lo que vivimos días atrás. 

Iniciamos el retorno con la promesa de “puebliar” y tomarnos todo el tiempo del
mundo; nuestro alcahuete guía nos lleva a Pajarito a comer arepas dulces y a la
famosa «parada técnica», luego en Toquilla a comprar quesos, y por el camino comprar duraznos «camueso» a lo que Mauricio deriva o acuña un término nuevo » amueso», lo cual por supuesto causa hilaridad y matiza el retorno.

¡Nos asombra la vista de águila de nuestro guía para identificar los famosos
duraznos; ¡también nos detenemos en uno de tantos puestos para comprar,
mandarinas, ajos, cebollas, tomates, papa criolla o amarilla, pimentones y no sé
qué más …!

El » amueso » de trucha en Sogamoso nos espera.

Nos detenemos en Duitama a visitar “pueblito boyacense”, todo un tour por los
pueblos de Boyacá todos reunidos en un solo sitio. La pausa necesaria para el
café, fotos y caminata breve. A Paipa para comprar los famosos pan de yuca paipanos. 

La parada técnica en Ventaquemada, y últimas arepas boyacenses.
Luego de ello, ahora sí, todos muy juiciosos, le dejamos la tarea más difícil a
Mauricio, y es la de regresarnos a casa.
Ramto.
Galería de fotos.
Los créditos son para los integrantes de esta excelente aventura, mencionados al comienzo

 

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