Cronica- Semblanza de un Pueblo

SEMBLANZA DE UN PUEBLO.

Por Roberto Ramirez

VÉLEZ – SANTANDER 

O podría decirse de las romerías que hacían los campesinos con motivo de
las festividades de la Virgen del Carmen que con gran pompa se celebraban
antaño, ahora bien, al tratar de narrar el colorido, me quedaré corto en
palabras y en descripción, sin embargo trataré.

Una fría y gris mañana, no auguraba un buen tiempo, sin embargo la calle
principal se encontraba pletórica de una multitud que se movía cual marea
humana por la avenida. Allí en medio de toda esa barahúnda bien organizada
y desorganizada a la vez, se mezclaban hombres con traje típico camisa
blanca bordada, pantalón negó mostrando al final los calzoncillos antiguos
mediante la remangada hasta el tobillo, cotizas o alpargatas de fique, y un
pañuelo rojo al cuello, por cierto es foráneo pues el verdadero es multicolor,
denominado “el moño”, que tanto se canta en las tertulias de las feraces
tierras de Santander.

Ellas, sí ellas, son todo un espectáculo! Las faldas negras amplias, plisadas
con los más y mejores diseños geométricos multicolores y cuyas propietarias
hacen mover con gracia santandereana y veleña, cotizas o alpargatas de
fique , y lo más significativo son las blusas, blancas, áureas, bordadas con
ribetes negros mostrando unos rosetones alrededor de los hombros gráciles
y torneados, y al cuello una cinta negra con cualquier figura que les dá un
toque muy especial; pareciera que el blanco fuera único, pero nó , hay blusas
azules, fuccias, amarillas, naranja, lo cual les dá aún más colorido; por
supuesto que la belleza de la mujer santandereana es proverbial sin discusión
alguna, el complemento del tocado tanto para unos como para otras, es el
sombrero santandereano, de jipijapa de color blanco.

Así, en medio de ese maremágnum pueblerino, se consolida la mayor y más
grande tertulia al aire libre que estos ojos hayan visto; la famosa “parranda”
que en esencia es un desfile de faldas, carretas, zorras canastas con ruedas
donde se ofrece por doquier y sin fijarse a quien “chicha”, maíz tostado o
frito, con sal, sin ella y hasta con picante ají que me hace salir lágrimas, vaya
si se dieron “garra” con el mismo.

Muy lentamente la multitud se mueve, porqué? Porque todo mundo avanza un paso, retrocede dos, hace giros inesperados bien a derecha, bien a izquierda, se charla con todos, se saluda, se abraza, se dan besos en las mejillas, de esos besos hipócritas que se usan o estilan hoy día, se sonríe y se aplaude, se grita y se susurra, todo en un vórtice de emociones, risas y música que de todas partes compiten como son los pasillos, las guabinas, el torbellino, todo mezclado formando un fondo musical, heteromusical. 

Las rancheras hacen presencia, los joropos llaneros compiten a su vez con brío, todo es un caos musical, que hace que esa movida humana se vaya trasladando supuestamente a un final, al parque donde nunca llegamos, pues el cansancio y la lluvia pertinaz no dejan. 

Cabe anotar que todo ese colorido pareciera desteñirse por la lluvia, pero aún así nadie se rinde, nadie se retira, nadie pero nadie hace caso de la lluvia; hasta encuentro personajes curiosos como el de una chica que lleva un voluminoso trasero y unos senos super protuberantes , su rostro de un rojo subido y maquillaje estrafalario, dejan entrever unos ojos de mirada nostálgica y de una tristeza infinita, su boca se muestra con un rictus que semeja una mueca que complementa su atuendo, solo se mueve entre la multitud, ni un solo sonido sale de su garganta, es un silencio tan macabro que causa escalofrío, luego me entero que es un travesti que siempre sale, nadie, le presta la mínima atención y se sume en esa soledad interna…… en medio de tanta gente..! 

La lluvia que nos había perdonado finalmente hacia las 7 de la noche nos dice…chicos a sus casas.! 

Y Román y demás hombres de la casa, se van por la comida que en medio de tanta agua nos reconforta y hace de la cena una ocasión especial, por las risas, buen humor y anécdotas de unas y otros. 

La llegada a Chipatá, se complica por la lentitud en el transporte que se dificulta por la poca visibilidad y los charcos que hacen que las ruedas se ahoguen en cada uno de ellos, la cuesta de ingreso hace que se resbale el auto y por poco no logramos coronarla; finalmente, buscando toallas y secantes de toda índole se logra despejar un poco el cuerpo y se dispone a descansar después una “parranda” pasada por agua….!

LA CABALGATA.

Aunque pareciera que las cabalgatas fuesen iguales, nada se asemeja entre
ellas, en esta se presentan los más disímiles temperamentos, caracteres ,
cabalgaduras y jinetes, colores y razas.

El escuchar a las damas opinar sobre los jinetes hombres, es algo para llenar
todas las páginas de crónicas, algunas como: “ qué barbita tan linda”; “cómo
me gustaría tener esa carita en medio de mis piernas”; “ miren esas piernas
tan bonitas”; “Esas nalguitas”; Papito como me gustaría montar así”; “ Tú
adelante y yo en la grupa para abrazarlo”; y muchas más que mi precaria
memoria no me deja recordar.

En cuanto a la opinión masculina de las amazonas, podría decirse que algunas
de ellas llevan una blusas tan ceñidas que los pechos pugnan por salir
disparados al exterior, otras sacan de las alforjas, el whisky y el aguardiente
por cierto una gran paradoja: es antioqueño…!

Todos toman cerveza, charlan, se detienen, aguijonean al caballo, otros
hacen alardes de buena monta, otros hacen sudar a los pobres caballos para
lucirse ante nosotros: los mirones; otras llevan la mirada perdida, otras
cimbran todo el cuerpo al paso fino del caballo, algunas dejan la falda sobre
la grupa, pero todas ellas luciendo sus mejores galas.

Y…como no todo puede ser jolgorio, el licor hace cumplir su mandato, uno de
los jinetes hace encabritar su cabalgadura y al caerse de la misma, el mismo
caballo lo lesiona tan gravemente que al otro día lo llevan al cementerio…..
nota luctuosa, pero previsible, cabalgata que se respete en Colombia……….!

DESFILE DE LAS FLORES

 Mostrar el colorido de la naturaleza es todo un reto literario, pero bueno haré el deber. La mañana se presenta fresca con agradable temperatura, clara y diáfana, propicia para admirar toda la belleza y hablo de toda, tanto de las flores que se manifiestan en todo su esplendor en los diferentes arreglos y motivos, tan solo comparable con la feria de las flores de Medellín, sabes? Es una bonita competencia, debería ser institucionalizada, hacen gala de la imaginación y del trabajo familiar, es muy agradable ver familias enteras en dicha labor, ya en carretas, ya en autos, en plataformas, en canastos, los arreglos florales con letreros elaborados en las mismas flores y así sucesivamente; el desfile se hace ordenado – por fin!- , y así es posible admirarlo en todo su esplendor; y ni qué decir de la belleza femenina que se hace presente con sus faldas multicolores, sus blusas que hacen resaltar su formas, los pequeños se presentan como personajes del país de Gulliver, son copias perfectas de los adultos, mostrando sus atuendos orgullosamente, van caminando con sus padres a la par, y demostrando una vez más que nuestro país, es todo folclor y festividades; si, somos felices, por supuesto.

La cabalgata que cierra este desfile multicolor se hace de manera ordenada,
por fin! Una vez más lo expreso, y de nuevo la cerveza Budweiser refresca la
garganta, pues el sol canicular, hace mella en nuestras cabezas.

Llegar al parque principal es toda una odisea por la cantidad de gente que
colma las aceras; finalmente podemos observar el festival del torbellino, la
guabina, el bambuco fiestero y las infaltables coplas campesinas que
denotan: “el moño pá el y el moño pá ella”, manifestaciones propias
de la región; de solistas del tiple, la guitarra, y el requinto, cuyas manos
mágicas de los intérpretes hacen soñar y evocar, hasta que los ladridos y gruñidos del estómago hacen buscar viandas de manera apremiante.  

Luego de la consabida pausa, indispensable por cierto, y del descanso previo
a la gran final, esperamos con serenidad que la tarde pase apacible, con
la esperanza de que la atmósfera sea benigna con nosotros  para ver la
esperada noche de luces y fuegos artificiales; las orquestas anunciadas y de un artista vallenato hijo de Diomedes cuyo nombre no recuerdo ahora,
pero que hereda la saga de los hermanos, ( también heredaría el sino
trágico? ); bien, continuemos; abrigados pues el ambiente se carga de
humedad, la temperatura baja y la presión atmosférica nos dice: Lloverá.!

En efecto, estando ya instalados en el parque y luego de una vuelta de inspección, vemos el castillo, las toberas desde donde se lanzarán los fuegos, debidamente protegidos, buscamos una posición favorable, cuando sin previo aviso la lluvia!, un torrencial aguacero intenso cae y durante 55 minutos; solo lo logramos sobrellevar con unos cuantos sorbos ( ¿? ) , de aguardiente antioqueño ¡!! Vaya paradoja.!  

Pacientemente esperamos hasta que amainó la lluvia y la llovizna nos
permitió finalmente ver con admiración el arte polvorero, el esfuerzo de
muchas personas que pacientemente los elaboraron para que nosotros nos
deleitáramos. 

El Buchanan’s 18 años hizo su aparición y nos fuimos instalando al frente del
escenario donde “ La 33 “ ( orquesta), comenzó su presentación Debo confesar que hago ingentes esfuerzos por superar mi pánico a las
multitudes, Dios santo! Eso creo que va a superar mis fuerzas, será que en
otra vida, morí aplastado? No debo pensar en ello, solo uno y otro trago de
whisky mitigan y relajan ….. bueno, la música y el barullo en unos decibeles
que no permiten escuchar otra cosa, las luces hipnóticas y el ambiente hacen
que pueda disfrutar, éste mi primer concierto en una población alejada de
mis orígenes y crianza. Finalmente me relajo y comienzo a disfrutar de la
humedad que inunda los zapatos y del dulce calorcito que los vapores de la
malta hacen en mi interior.

Román hace de vigilante protector, igual que los hombres de la casa, mi
sombrero cumplió con su deber y junto con la ruana-bayetón o poncho
que gentilmente me obsequiaron con el emblema de Chipatá, van
trascurriendo las horas en una plaza – parque cuya catedral atravesada nos
sirve de telón de fondo.

Personajes para retratar de la orquesta: uno de los cantantes alto y flaco
como un tallarín cubre su cabeza con un gorro de lana, anteojos oscuros, un
jean desteñido y roto, luce una cadena plateada de frente a atrás haciendo
una parábola frontal, colijo que debe ser de las llaves; otro con playera o guayabera tropical y de baja estatura, deja entrever todo ese ritmo propio de
nuestras costas,; otro muy severo con traje y abotonado al frente forman el
trío de cantantes. Los demás integrantes no dejan de ser menos importantes,
el teclado lo hace un chico joven de barba profusa, la guacharaca la
interpreta un chico de cabello largo, el trombón un integrante vestido de
manera muy casual, bastante casual, hace pareja con el trompetista que en
tenis y jean se mueven al ritmo de los cantantes, las congas las toca un
moreno sonriente y muy eficaz con las manos, las miradas van ora del
cantante, ora a las trompetas y trombón, ora a las congas, en fin todo un
espectáculo !.  

Cada vez más abarrotada la plaza-parque, y con la férrea voluntad de no
dejarnos vencer por la pertinaz llovizna, continuamos de manera estoica,
sostenidos por el licor… y vaya en verdad que el común denominador de las
masas, como lo denominada Freud, lo viví de manera inesperada, se contagia
la alegría y las horas pasan raudas, demasiado raudas.

 Los pies finamente gimen, gritan! Exclaman! “estoy rendido”, busco refugio
en unas escaleras y logro ser testigo de excepción del operativo de llegada
del acordeonero y el artista, que hacen esperar al anhelante público y por
ende hacerse notar y sentirse importantes, vaya!, como se manejan muchos
preliminares por cierto muy dicientes, entre ellos lo de la dosis personal, es
verdad? No lo puedo creer!, pero me dicen que sí. 

Vaya! Es totalmente nuevo para mí.

Finalmente el mencionado artista, bastante joven por cierto, se hace
presente y la plaza-parque estalla! Vocifera! Se estremece!

Pero mi pobre humanidad definitivamente ya no dá más, y se busca el
descanso así sea por unas horas…….! Zzzzzz

Cuando por casualidad veo el reloj, y noto que son las 4:45 am…vaya, ¿todo
ese tiempo de pié? Oh noooo!.

Queda un sabor bonito y refrescante en la memoria, porque todo ha sido sin
complicaciones y a pesar de la aglomeración de personas, no hay riñas ni
desorden, tampoco situaciones que lamentar, de alguna manera el carácter
de los santandereanos, no es tan rudo como parece o creemos que es, al contrario, tienen calidez humana, rumbean sin parar, consumen licor y la
pasan rico.

Podría decirse que vivan las fiestas ! Y que continúe la tradición.
Todo esto durante tres días.
Tomaré otro café

Esta entrada tiene un comentario

  1. Maire

    Hermosos poemas
    Un legado incomparable.
    Dios te Bendiga

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