Cronica – Gorgona – Roberto R

GORGONA UN DESTINO INSULAR

Por Roberto Ramirez

2° 58’17’’ Norte; 78°11’04’’ Oeste.
Coordenadas del destino, al cual debemos llegar. Para ello un 23 de Julio del 2021 salimos muy puntualitos, juiciosos, con todas las vituallas y accesorios necesarios para afrontar una de las experiencias que se le presentan a uno solo una vez en la vida. Después de una madrugada que se inicia desde las 3:00am tomamos rumbo al aeropuerto Eldorado para reportarnos con nuestro guía y mentor en esta oportunidad: José Luis Arévalo en el counter de Latam para dirigirnos en una primera etapa a Cali, desayunar en el aeropuerto Alfonso
Bonilla Aragón y luego abordar el vuelo a Guapi por Easyfly al aeropuerto Juan Casiano Solís. Y dirigirnos prestos en los famosos tuk tuk al muelle embarcadero sobre el rio Guapi para dirigirnos a: GORGONA.

gorgona

Los preparativos previos tales como la envoltura en bolsas plásticas de los morrales y maletas se hace con toda la energía y presteza para abordar a la “CAREY 1” nuestra embarcación. 

Quienes forman parte de esta expedición, los mencionaré para el recuerdo y son: 

Mercedes Romero-Merceditas, viajera de mil y una excursiones; María Monroy desde hace 5 años de excursionista; Mela Aranda 10 años; Luz Mery Pinto, Administradora de Empresas y Comercio Exterior, su primera excursión; La grata sorpresa es el acompañamiento del ingeniero Aeronáutico y capitán de aviación Pablo Andrés Arévalo; La familia compuesta de Germán y Gloria Ingenieros de Sistemas y su hija Maía; Sara Russi nutricionista y dietista; Ana Sofía Lombana profesora retirada, La niña Ceci y como ya es “normal” este humilde relator de historias. Una vez instalados en los respectivos puestos con chaleco salvavidas, bajo las órdenes de quien será nuestro capitán y responsable de la travesía por mar “Chepe,” coloquialmente llamado por los funcionarios del Parque Nacional Gorgona, es a mi manera de ver nuestro personaje.

 Con ojo avizor y de sonrisa fácil en su aniñado rostro, y con las manos en los controles de marcha, sobre marcha y a toda marcha nos traslada por el canal y luego mar abierto; tiene ese instinto marinero para otear el horizonte y las olas, guiado por la brújula nos dirigimos ahora sí, raudos a la isla. 

¡No contábamos con las condiciones atmosféricas de viento y oleaje, por consiguiente, llegamos empapados hasta los huesos y con dolores donde la espalda pierde su santo nombre por los continuos golpes de la embarcación con la superficie del mar cada vez que se alzaba la proa y caía con estrepitoso ruido…splash, y así una y otra vez…!

Haciendo gala de gran pericia logró sortear la situación cuando ya nuestras posaderas no podían resistir un golpe más; la nota jocosa corrió por cuenta de una funcionaria a quien la habían encargado una torta de cumpleaños que ella tenía con gran cuidado y que a la postre llegó aplastada y casi desecha dentro de una maltrecha caja. 

¡Gajes de la travesía!

Bordeando las 4:00 pm arribamos a la empedrada playa y nos dirigimos a la caseta de ingreso para los trámites de rigor, pago de los derechos , por supuesto para los más jóvenes, a nosotros los menores de edad no nos cobraron, luego identificación ante las autoridades
de la isla, Armada Nacional y Policía Nacional, muy atentos y acuciosos nos hicieron abrir maletas, morrales para verificar que si traíamos equipaje y ropa de recambio y “botas pantaneras” y, así con las prendas empapadas y caminando como chenchas por los golpes sufridos nos dirigimos presurosos al almuerzo. 

Por supuestos que las ansiosas chicas de la cocina estaban angustiadas por que los visitantes estaban “sin almorzar”; bueno en realidad por ese día les tocó servir casi que dos tandas de alimentos en pocas horas, retrasadas por supuesto pues la cena fue casi a las 8:00p.m. 

La experiencia de la travesía hizo que presurosos nos asignaran las habitaciones y bajo la batuta de Jorge el viejo”George” quien sería nuestro anfitrión nos entregaron los formularios del registro hotelero. 

Los registros de Merceditas y su combo fueron entregados en un estado “arrugados y maltrechos”, ella adujo que había que guardarlos muy bien, es decir sin que se mojaran…! Vea pues! La niña Ceci al ingresar le preguntaron su edad y ella muy tiesa y muy maja dice: Nací en el 46, y la edad? 47 dijo con firmeza! La realidad es que hizo una inversión de números. La funcionaria, muy acuciosa, sacó la calculadora para rectificar. ¡Para recordar! 

¡Al día siguiente y totalmente repuestos de la experiencia marítima y como es costumbre en las excursiones y puebliadas que organiza Viajar y Vivir, debe haber caminata, así que con nuestros guías Justino y Anselmo nos dirigimos a Playa Yundigua que según ellos era de una hora y media…! ¡A la postre resulto de 2 horas! Y por supuesto acompañados de la incesante lluvia, arcilla amarilla, y hojas en descomposición y cercados por la flora de la isla representadas en su mayoría por aguacatillo, pácoras y muchas más que mi memoria no alcanza a recordar Luego al mar y a la actividad de “careteo.” Para ello con los chalecos puestos y provistos de “snorkel” nos adentramos en el mar. 

Ayudado por Ceci y Justino (a quien le debo el no ahogarme), contemplé las maravillas submarinas, peces de colores, corales y más corales, es toda una maravilla!. Iniciamos el retorno en lancha; la nota en esta oportunidad fue por cuenta de la niña Ceci quien a voz en cuello gritaba: ¡Falta mi morral! Y todos preguntamos cómo es? ¡Y ella aducía uno gris que tiene un aviso de Viajar y Vivir, y todos mirábamos por todo lado y nada! ¡Hasta que a este contador de historias y Germán le miramos la espalda y le decimos, pero si lo tienes terciado! 

¡Por supuesto que causó hilaridad, otra anécdota para recordar!

En la tarde el famoso “tour” por lo que otrora fue la prisión, nos recibe una imagen de la Virgen de las Mercedes patrona de los reclusos; las estructuras se yerguen aún en medio de la vegetación que cobra su espacio y rodea lo que fueron paredes, pisos y demás con sus raíces formando esculturas abstractas; Anselmo nuestro guía nos traslada por lo que fueron alojamientos de camarotes desvencijados, lavaderos comunales, cocina, despensa, horno del pan cuyo panadero se llevó a la tumba el secreto de la fórmula, las letrinas, duchas, comedor, todo ello vigilado por los guardias desde las “pasarelas”, donde hace 20 años “desfilaron” Merceditas y Cecilia. Se nota nostalgia y el ambiente sombrío por lo acaecido en el pasado que se refleja en la casa Payán apellido de un comerciante en oro, antiguo propietario de la isla y hoy día museo de algunos artículos de la antigua prisión. 

La campana, una paila gigante, y otros objetos como herramientas y serruchos troceros. La foto del “Papillón Colombiano”, un recluso que logró evadirse y luego fue recapturado; también corrió la misma suerte otro recluso del cual no recuerdo su nombre. Como nota predominante y para resaltar los menús. Vaya, no faltó el sudado de camarón, camarón y piangua, camarones al ajillo, pargo frito, pelada y sierra, arroz con coco, arroz blanco, arroz turco y jugos. ¡Nos convertimos en fanáticos de los mismos y las cocaditas dulces, un reconocimiento a las chicas de la cocina, excelentes! 

El domingo salimos con rumbo a la caminata hacia la playa Palmeras, un trayecto en lancha hasta Playa Blanca y otro de caminata. ¡Por aquellas cosas del destino una pasajera de origen argentino notó una boya artesanal de tarros plásticos y oh! sorpresa una tortuga estaba enredada por unos lazos en una aleta, un poco más y le hubiere cercenado la misma. 

Anselmo junto con Chepe nuestro capitán estrella, le liberaron cortando las cuerdas; no lejos de allí y en la misma línea estaba su compañero igual de enredado, y luego de cortar y no sin mucho aleteo (¿?) por parte de ella, fue liberado (a) al mar, luego las vimos nadar juntas lo cual causó una gran alegría en el grupo y aplausos para los salvadores, bella acción que merece un reconocimiento. Luego de una extenuante caminata arribamos a la playa de arenas suaves, allí después de descansar un rato, decidimos ir al mar el cual nos atropelló, nos hizo dar volteretas y de jeta contra el planeta! Tomen pa’que lleven!

De regreso a lidiar con la arcilla que parecía jabón y que por fortuna no causó caídas y arribamos al otro costado de la isla donde nuevamente abordamos la lancha y de regreso a nuestro alojamiento. Luego de yantar vamos al “avistamiento” de ballenas. 

Navegamos por acá, por allí y acullá, y finalmente nos damos por vencidos pues en muy pocas oportunidades vimos los chorros de vapor de la respiración de las mismas y nos conformamos con ver a las tortugas en su piscina, los piqueros patas azules y otras aves marinas y cabizbajos y con un rictus de sonrisa arribamos de nuevo a “el poblado” a descansar un rato y a alistar maletas porque la dicha se termina y mañana debemos partir hacia la “civilización”. Mela llega radiante pues Anselmo la alzó en sus brazos y ella solo atinaba a decir:”qué brazos! Parecen un roble”. 

No sé pero pienso que Mela vuelve a Gorgona, pero sin nosotros y muy pronto! La lluvia nos acompaña toda la noche y luego de desayunar y debidamente “preparados” para otra sesión de agua, saltos y golpes, nos encontramos con un mar calmo que hizo que nuestro retorno fuese muy tranquilo. ¡Hasta que por fin vimos una roca y no, era una ballena! Era la despedida. 

El desembarque muy marinero se hace pronto y las maletas equipaje y demás, al muelle. Tour en tuk tuk por Guapi, luego al aeropuerto, compras de último momento y al avión, rumbo a Cali, almuerzo en el aeropuerto, cambio de horario de vuelo exitoso y nos despedimos de nuestro guía; llegar a Bogotá sobre las 5:00pm y en casa 30 minutos después sin novedad.

Nuestros agradecimientos a todo el personal de Parques Nacionales, al “viejo George”, los guías locales Justino y Anselmo, a las personas encargadas de la limpieza, todas las chicas de la cocina y quienes nos atendieron Mafe y la otra niña que no supe su nombre, la mujer policía que tiene una bella sonrisa y los infantes de marina, todos muy serios y muy majos a quienes les debemos nuestra seguridad y tranquilidad en nuestra estadía y también a todos aquellos que de manera silenciosa y anónima cumplen con su labor. 

Compañeros de aventura gracias por permitirme escribir sobre ustedes. 

Gorgona una isla para recordar y si alguna vez se presenta la oportunidad de volver, lo haría con gusto, ¡me enamoraste isla!

 Los créditos de las fotos y videos de nuestros guías y de los compañeros de travesíal Ramto.

 

Esta entrada tiene un comentario

  1. Melida Castro Quiceno

    Escribir es dejar plasmado nuestro saber y sentir desde el alma unido al ser que lindo adornar palabras y palabras para dejar ver un sitio gracias por viajar juntos.

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